INICIA OBRA DE PASO SUPERIOR VEHÍCULAR FRENTE A TAMSA Y MASECA EN VERACRUZ
CAFÉ DE MAÑANA José Luis Enríquez Ambell
En unas horas inician trabajos preliminares de lo que es y será una obra espectacular de casi Mil Millones de Pesos según contrato, y que por varios meses – más de año y medio – se habrá de construir frente a las Empresas Tamsa y Maseca en la zona industrial de Veracruz.
A veces no se sabe ni se explica por quienes son técnicamente responsables, diferenciar entre un puente y un paso superior vehicular (PSV), pero aunque parezca difícil de creer las autoridades sí piensan en el medio ambiente y en el desplazamiento fluido de las personas y de las mercancías.
El puente se concibe de madera de acero de concreto, de concreto reforzado que es la combinación de los dos últimos, y su objetivo es librar un obstáculo ya sea un río, un arrollo, una cañada, etc., y por otro lado los pasos superiores vehiculares (PSV), están hechos o constituidos de concreto reforzado, concreto post o pretensado y acero estructural, y este tiene como objetivo el cruzar vehículos por encima de obstáculos casi siempre artificial como una vía del tren, una avenida o carretera ancha o algo que podamos imaginar en toda localidad, ciudad del país y el mundo.
Así pues, hoy Veracruz está a punto de iniciar la construcción de PSV como se abrevia, el más grande que haya tenido lugar en el estado, y medirá casi los 2 kms de longitud, y los responsables de la supervisión y coordinación al personal técnico e incluso al contratista – y experto en estás obras y con domicilio fiscal en Chiapas – para verificar la calidad de los trabajos, el desarrollo de la obra y de resolver los problemas técnicos como constructivos que siempre se presentan, y así respetando las normas y especificaciones aplicables, son por ingenieros locales y veracruzanos, según se sabe por el central de la SICT.
Volviendo al PSV, para tener esa longitud tendrá más de 20 puntos de apoyo es decir 22 claros cada uno de 40 metros en promedio lo que hace una sume 880 metros de una estructura colosal tipo viaducto formada de pilas de concreto con zapatas y sobre estas unas trabes aashto VI y a cada uno de los extremos sus accesos, y cada uno medirá 545 metros de longitud y tendrán una pendiente promedio del 4%, y esto quiere decir, que cada 100 metros sube 4, entonces este PSV medirá 1970 metros de longitud y tendrá una altura con respecto al suelo por donde circularán los vehículos en la parte superior a casi 9 metros.
¿ Y donde se ubicará este grandioso Psv ? Exactamente en la Carretera Federal Xalapa – Veracruz desde el km 93+350 al 95+320 levantándose su parte principal frente al kilómetro 13.5 entre Tamsa y Maseca, o sea, entre Santa Fe y la Ciudad Industrial Bruno Pagliai en Veracruz.
Pero eso no es todo este PSV viene a resolver el transtorno vehicular de todo tipo que se ha vuelto el pasar por ahí a todas horas y más en las pico, en términos de ingeniería y vialidad, desde el enfoque de la SICT le llaman “punto de conflicto”.
Cabe decir que se tiene información a partir de la convocatoria pública de la obra por iniciar, que en la parte inferior del PSV se realizarán todos los giros direccionales para las usuarios de la red federal que van al puerto, a xalapa, a la autopista Córdoba (MEX150D) y a Alvarado (MEX180).
El PSV su concepción está hecha para superar los millones de ejes equivalentes que circulen a través de él en su vida útil, pues el puerto de Veracruz se sigue modernizándose y pronto en toda la región circularán casi 4.6 veces más vehículos y unidades de carga, y es por eso la importancia y que le está dando el Gobierno de la República enlazado con el Gobierno del Estado, y el sector privado pues el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) también lo requiere.
Esta obra está programada para durar cerca de 650 días, así que estimado lector prepárese y preparemosno para olvidarse de cruzar por ahí, pues las autoridades federales de la SICT, en coordinación con las estatales y municipales en esa zona, a estas alturas deben ya haber diseñado y programado un fuerte dispositivo, para que los vehículos que nada tienen que hacer por ahí, hacerlos transitar por unas vías alternas para que no se encuentren con un camino ralentizado por el proceso constructivo del PSV y cabe decir por cierto, que su nombre es “Distribuidor Vial Acceso al Puerto de Veracruz”. Y donde solamente los vehículos de carga y los tractocamiones de una caja o dos cajas, serán los que seguirán circulando por la carretera federal México 140, que es donde se ubicará esta obra de gran magnitud y que Veracruz nunca ha visto.
El PSV en casi dos años que dure la obra hasta su funcionamiento, generara una gran derrama económica con miles de empleos.en la zona conurbada Veracruz, Boca del Río, Medellín de Bravo y Alvarado, producirá alrededor de 3,300 Empleos Directos y 13 mil Indirectos, y la obra es de 800 millones de pesos según contrato, salvó ajustes constructivos que surgan.
DE SOBREMESA
Recordemos que, en el seno de su conferencia magistral “Veracruz, tierra de oportunidades y desarrollo”, celebrada en Boca del Río hace unos meses, la ingeniera Rocío Nahle anunció la construcción de dos puentes urbanos en esa zona metropolitana. Proyectos y obras que vendrán a optimizar la comunicación hacia Alvarado, atendiendo todo el crecimiento poblacional y las necesidades de movilidad de la zona metropolitana Veracruz-Medellín de Bravo-Boca del Río, lo que potenciará, además de la urbanización, el transporte y otros rubros económicos como el turismo, la cultura, el deporte, entre otros.
El hecho es de tal relavancia que supondría la visita próxima de la Presidenta Sheinbaum, y acompañada de la gobernadora Nahle, y así encabezar obras de construcción en el acceso al Puerto de Veracruz, y acciones que estarían por maximizar el comercio local, regional, nacional e internacional.
UN CAFÉ LECHERO LIGHT
Recordemos que la Gobernadora e Ingeniera Nahle dijo; en el marco del Primer Congreso Nacional de la Industria de la Construcción: “Comunicaciones, Energía y Logística Portuaria”, que el estado tendría un desarrollo económico integral durante todo su sexenio, de la mano del gobierno federal, y así está por iniciar una batería de obras en materia de infraestructura carretera e hidráulica en varias regiones de Veracruz, como es en Boca del Río, Veracruz, Alvarado, Coatzacoalcos, Tuxpan, y la región centro de la entidad.
“Los hechos no dejan de existir porque se les ignore”. – Aldous Huxley.
Hay quienes necesitan que a Veracruz le vaya mal para sentir que a ellos les puede ir bien. Construyeron su estrategia sobre el fracaso de Rocío Nahle García y ahora enfrentan un inconveniente: algunos indicadores comienzan a contradecir el desastre que anuncian con puntualidad de reloj.
La crítica es indispensable. Una gobernadora administra recursos públicos, ejerce poder y debe responder por sus decisiones. Pero entre investigar una irregularidad y convertir cualquier acontecimiento en prueba de una catástrofe existe una distancia que ciertos adversarios recorren sin el menor pudor.
El libreto es reconocible: descalificar, amplificar sospechas y presentar como conclusión lo que apenas es insinuación. Si hay dificultades, se atribuyen enteramente al gobierno; si aparecen resultados favorables, se minimizan o se cambia de tema. Con semejante método, cualquier administración resulta culpable antes de comenzar el interrogatorio.
Esta semana, sin embargo, los números introdujeron una conversación distinta.
La gráfica de El Economista, elaborada con información del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal del INEGI, ubica a Veracruz con un crecimiento anual desestacionalizado de 5.1% durante el segundo trimestre de 2026. Entre las entidades con mayores avances aparece detrás de Hidalgo, con 8.5%, y Colima, con 5.8%.
Es decir: “tercer lugar en crecimiento anual”, según esa comparación. El segundo lugar trimestral referido en la información difundida sobre Veracruz corresponde a otra medición. Precisarlo fortalece el argumento: los datos favorables no necesitan maquillaje.
Mientras 24 entidades registraron crecimiento anual, ocho retrocedieron. Entre estas últimas figuran Morelos, con una caída de 5.8%; Quintana Roo, de 3.7%, y Campeche, de 2.4%. Veracruz se encuentra del lado del avance, con una expansión superior a la de Sinaloa, Tamaulipas, Yucatán y el Estado de México.
Eso no significa que la prosperidad haya llegado a todos los hogares. Significa algo concreto: la actividad económica estatal está creciendo y merece una explicación más seria que el desprecio automático.
En el plano nacional, las cifras compartidas sobre el anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum señalan un incremento del PIB de 0.9% trimestral y 3.2% anual en el tercer trimestre de 2026. Son periodos e indicadores distintos de los estatales; deben leerse por separado. Ambos, sin embargo, obligan a discutir la economía con algo más que consignas.
Sería exagerado adjudicar cada punto de crecimiento exclusivamente a Nahle. Intervienen trabajadores, empresas, inversión privada, gasto federal y condiciones sectoriales. Pero también sería tramposo negar de antemano cualquier contribución de su administración.
La capacidad de gestionar infraestructura, facilitar inversiones, resolver obstáculos y coordinar proyectos forma parte del trabajo gubernamental. La apuesta por convertir a Veracruz en un polo de desarrollo tendrá que juzgarse por sus resultados sostenidos. Estos indicadores ofrecen una señal favorable, aunque todavía no constituyen una obra terminada.
El otro dato que incomoda procede de “Arias Consultores”. Su estudio de octubre coloca a Veracruz en el segundo lugar nacional por el porcentaje de participantes que consideran que su gobernadora “no es corrupta”: 43.5%, solamente detrás de Querétaro, con 55.9%.
La referencia nacional para esa respuesta es 20.5%. Veracruz la supera por 23 puntos porcentuales y registra más del doble.
Ahora bien, una columna que exige rigor también debe aplicárselo: el mismo estudio reporta que 43.1% considera que la mandataria es corrupta y 13.4% se muestra indiferente. Existe prácticamente un empate entre las dos percepciones. El segundo lugar comparativo es relevante, pero no equivale a una mayoría absoluta favorable ni a una medición de aprobación general.
El ejercicio reunió 6,822 respuestas nacionales mediante publicidad en Facebook, del 10 al 15 de octubre. Su alcance corresponde a ese método de captación; el margen de error nacional declarado no debe trasladarse automáticamente a Veracruz.
Con esas precisiones, el hallazgo conserva peso político: dentro del estudio, Nahle ocupa una posición favorable frente a sus pares. La narrativa de una gobernadora universalmente desacreditada no encuentra respaldo en esos resultados.
¿Explica eso la intensidad de los ataques? Es una interpretación política razonable: cuando un adversario conserva competitividad y presenta avances, aumenta el incentivo para desgastarlo. Demostrar una campaña coordinada, sin embargo, exige documentar vínculos, instrucciones o financiamiento.
Lo mismo ocurre con la sospecha de que ciertos medios nacionales endurecieron su cobertura por no recibir contratos. Esa hipótesis debe contrastarse con convenios, montos y antecedentes. No contratar publicidad tampoco vuelve falsa una investigación. Pero ostentarse como medio nacional no convierte una acusación sin pruebas en periodismo.
La independencia se demuestra investigando con el mismo rigor a quien paga y a quien no paga.
También resulta endeble utilizar una controversia del INE para insinuar, por asociación, que hubo fraude contra José Francisco Yunes Zorrilla en Veracruz. Una acusación electoral requiere pruebas del proceso concreto. Ningún escándalo posterior sustituye actas, expedientes o resoluciones.
La derrota no se corrige inventando una explicación a la medida del derrotado.
Nahle tiene obligaciones pendientes y sus críticos tienen derecho a señalarlas. Lo que empieza a perder viabilidad es la pretensión de describir un Veracruz donde nada avanza, nada sirve y todo está perdido.
El crecimiento deberá convertirse en empleo, mejores ingresos y bienestar. Ahí se jugará la evaluación definitiva del gobierno.
Mientras tanto, a quienes apostaron políticamente al fracaso les apareció un adversario incómodo: una cifra que no pueden descalificar solamente levantando la voz.
Al tiempo.
Los números les estorban.
Por: Ramirez Baqueiro Astrolabio Politico
Astrolabio Político // Luis Ramírez Baqueiro
“Los hechos no dejan de existir porque se les ignore”. – Aldous Huxley.
Hay quienes necesitan que a Veracruz le vaya mal para sentir que a ellos les puede ir bien. Construyeron su estrategia sobre el fracaso de Rocío Nahle García y ahora enfrentan un inconveniente: algunos indicadores comienzan a contradecir el desastre que anuncian con puntualidad de reloj.
La crítica es indispensable. Una gobernadora administra recursos públicos, ejerce poder y debe responder por sus decisiones. Pero entre investigar una irregularidad y convertir cualquier acontecimiento en prueba de una catástrofe existe una distancia que ciertos adversarios recorren sin el menor pudor.
El libreto es reconocible: descalificar, amplificar sospechas y presentar como conclusión lo que apenas es insinuación. Si hay dificultades, se atribuyen enteramente al gobierno; si aparecen resultados favorables, se minimizan o se cambia de tema. Con semejante método, cualquier administración resulta culpable antes de comenzar el interrogatorio.
Esta semana, sin embargo, los números introdujeron una conversación distinta.
La gráfica de El Economista, elaborada con información del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal del INEGI, ubica a Veracruz con un crecimiento anual desestacionalizado de 5.1% durante el segundo trimestre de 2026. Entre las entidades con mayores avances aparece detrás de Hidalgo, con 8.5%, y Colima, con 5.8%.
Es decir: “tercer lugar en crecimiento anual”, según esa comparación. El segundo lugar trimestral referido en la información difundida sobre Veracruz corresponde a otra medición. Precisarlo fortalece el argumento: los datos favorables no necesitan maquillaje.
Mientras 24 entidades registraron crecimiento anual, ocho retrocedieron. Entre estas últimas figuran Morelos, con una caída de 5.8%; Quintana Roo, de 3.7%, y Campeche, de 2.4%. Veracruz se encuentra del lado del avance, con una expansión superior a la de Sinaloa, Tamaulipas, Yucatán y el Estado de México.
Eso no significa que la prosperidad haya llegado a todos los hogares. Significa algo concreto: la actividad económica estatal está creciendo y merece una explicación más seria que el desprecio automático.
En el plano nacional, las cifras compartidas sobre el anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum señalan un incremento del PIB de 0.9% trimestral y 3.2% anual en el tercer trimestre de 2026. Son periodos e indicadores distintos de los estatales; deben leerse por separado. Ambos, sin embargo, obligan a discutir la economía con algo más que consignas.
Sería exagerado adjudicar cada punto de crecimiento exclusivamente a Nahle. Intervienen trabajadores, empresas, inversión privada, gasto federal y condiciones sectoriales. Pero también sería tramposo negar de antemano cualquier contribución de su administración.
La capacidad de gestionar infraestructura, facilitar inversiones, resolver obstáculos y coordinar proyectos forma parte del trabajo gubernamental. La apuesta por convertir a Veracruz en un polo de desarrollo tendrá que juzgarse por sus resultados sostenidos. Estos indicadores ofrecen una señal favorable, aunque todavía no constituyen una obra terminada.
El otro dato que incomoda procede de “Arias Consultores”. Su estudio de octubre coloca a Veracruz en el segundo lugar nacional por el porcentaje de participantes que consideran que su gobernadora “no es corrupta”: 43.5%, solamente detrás de Querétaro, con 55.9%.
La referencia nacional para esa respuesta es 20.5%. Veracruz la supera por 23 puntos porcentuales y registra más del doble.
Ahora bien, una columna que exige rigor también debe aplicárselo: el mismo estudio reporta que 43.1% considera que la mandataria es corrupta y 13.4% se muestra indiferente. Existe prácticamente un empate entre las dos percepciones. El segundo lugar comparativo es relevante, pero no equivale a una mayoría absoluta favorable ni a una medición de aprobación general.
El ejercicio reunió 6,822 respuestas nacionales mediante publicidad en Facebook, del 10 al 15 de octubre. Su alcance corresponde a ese método de captación; el margen de error nacional declarado no debe trasladarse automáticamente a Veracruz.
Con esas precisiones, el hallazgo conserva peso político: dentro del estudio, Nahle ocupa una posición favorable frente a sus pares. La narrativa de una gobernadora universalmente desacreditada no encuentra respaldo en esos resultados.
¿Explica eso la intensidad de los ataques? Es una interpretación política razonable: cuando un adversario conserva competitividad y presenta avances, aumenta el incentivo para desgastarlo. Demostrar una campaña coordinada, sin embargo, exige documentar vínculos, instrucciones o financiamiento.
Lo mismo ocurre con la sospecha de que ciertos medios nacionales endurecieron su cobertura por no recibir contratos. Esa hipótesis debe contrastarse con convenios, montos y antecedentes. No contratar publicidad tampoco vuelve falsa una investigación. Pero ostentarse como medio nacional no convierte una acusación sin pruebas en periodismo.
La independencia se demuestra investigando con el mismo rigor a quien paga y a quien no paga.
También resulta endeble utilizar una controversia del INE para insinuar, por asociación, que hubo fraude contra José Francisco Yunes Zorrilla en Veracruz. Una acusación electoral requiere pruebas del proceso concreto. Ningún escándalo posterior sustituye actas, expedientes o resoluciones.
La derrota no se corrige inventando una explicación a la medida del derrotado.
Nahle tiene obligaciones pendientes y sus críticos tienen derecho a señalarlas. Lo que empieza a perder viabilidad es la pretensión de describir un Veracruz donde nada avanza, nada sirve y todo está perdido.
El crecimiento deberá convertirse en empleo, mejores ingresos y bienestar. Ahí se jugará la evaluación definitiva del gobierno.
Mientras tanto, a quienes apostaron políticamente al fracaso les apareció un adversario incómodo: una cifra que no pueden descalificar solamente levantando la voz.