¡Urge que se regrese al Senado! La red corrupta de Claudia Tello que está dinamitando a la SEV!
La red corrupta que amenaza la integridad del sistema educativo veracruzano
Claudia Tello tiene sumida a la SEV en una de sus perores crisis, nadie quiere tratar con ella.
Se encargó de poner en puestos claves de la SEV a ex Cuitlahuistas que saquearon al erario público.
También le dio entrada a ex operadores de Pepe Yunes, del PAN y por increíble que parezca a detractores de Nahle.
Xalapa, Ver.- En el convulso y opaco escenario que actualmente enfrenta la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV), han surgido con creciente fuerza señalamientos sobre una estructura paralela de poder que opera desde las sombras, y que está poniendo en jaque tanto la legitimidad como la funcionalidad institucional del sector educativo estatal, así como metiendo en problemas semanas tras semanas a la Gobernadora Rocío Nahle, quien ya no sabe que hacer con Claudia Tello, de quien se dice dentro de poco se regresará al Senado a ocupar su curul.
Al centro de esta red que tejió Claudia Tello en la SEV se encuentra Jorge Luis Fernández Bravo, operador político de confianza de Tello Espinosa, y quien, de acuerdo con testimonios internos y análisis de actores educativos, ejerce un control real sobre las decisiones más importantes de la dependencia.
El operador en las sombras
Aunque carece de un cargo formal dentro del organigrama de la SEV, Fernández Bravo se ha consolidado como el verdadero titiritero del sistema educativo veracruzano, moviendo hilos que van desde los nombramientos hasta la asignación presupuestal, pasando por la planeación estratégica y la operación política de programas educativos. Diversas fuentes lo señalan como el arquitecto de una red de clientelismo interno, mediante la cual se intercambian favores, lealtades políticas y recursos económicos por cargos clave, contratos y privilegios administrativos.
Su influencia es tal que, aseguran algunos funcionarios, las instrucciones no se originan en la oficina de la secretaria Claudia Tello, sino en los pasillos donde opera Fernández Bravo, quien ha colocado a un grupo compacto de operadores de su entera confianza en áreas estratégicas.
Los operadores del clan Fernández-Tello
Esta estructura no podría sostenerse sin una red cuidadosamente diseñada, integrada por personajes provenientes, en su mayoría, de la pasada administración de Cuitláhuac García en SEDECOP, y que ahora se han incrustado en puestos relevantes de la SEV.
Entre los nombres más señalados destacan:
Arturo Orozco – Secretario particular de Claudia Tello Espinosa y operador político desde SEDECOP. Goza de acceso total al círculo de poder y actúa como interlocutor directo entre Fernández Bravo y la titular.
María Elena Camacho – Colaboradora de extrema confianza, encargada de tareas internas y vigilancia personal, incluso en temas que rebasan lo profesional. Es vista como un filtro para decisiones administrativas clave.
Mauricio Cano Pineda – Secretario Técnico del Consejo Interinstitucional Veracruzano de Educación (CIVE). Ha sido acusado de prácticas irregulares, como cobros indebidos a instituciones privadas a cambio de tramitar el REVOE.
Adrián Eduardo Gómez Ortega – Ex convicto por secuestro y actual Director de Administración en la Universidad Pedagógica Veracruzana (UPV), pese a no cumplir con el perfil ni contar con experiencia acreditada. Existen denuncias formales en su contra ante Derechos Humanos.
José Conde Gómez – Director General de Educación Primaria Federalizada, señalado por su actitud prepotente y servilismo ante el subsecretario Elías Calixto, más que por sus méritos técnicos o pedagógicos.
Ernesto Ixcoatl Alonso Flores – Exfuncionario de la Secretaría de Finanzas y Planeación (SEFIPLAN), vinculado a maniobras presupuestales y recientemente propuesto para encabezar la Dirección Administrativa del COBAEV.
Azucena Domínguez Acosta – Ex titular del Órgano Interno de Control, con historial de encubrimiento de anomalías en auditorías internas.
Claudia Jeanett Castro Noguera – Exadministradora en SEDECOP, incorporada también a la red cercana a Fernández Bravo por vínculos personales más que profesionales.
El COBAEV: próxima víctima del control autoritario
Ahora, con los recientes movimientos dentro del Colegio de Bachilleres del Estado de Veracruz (COBAEV), se evidencia la intención del llamado “clan Fernández-Tello” de extender su control hacia esa institución.
Esta maniobra se da en un contexto de opacidad, ignorando las líneas estratégicas marcadas por el Ejecutivo estatal y tratando de colocar en cargos clave a perfiles cuestionables y con antecedentes que los descalifican para ejercer funciones públicas sensibles.
Entre los nombres propuestos por Fernández Bravo para tomar el control del COBAEV se encuentran:
José Luis Ponce Pazarán – Dirección Académica. Sin trayectoria reconocida en docencia media superior ni propuestas pedagógicas claras.
Ernesto Ixcoatl Alonso Flores – Dirección Administrativa. Perfil vinculado a manejos irregulares de recursos públicos en otras dependencias y operador financiero en SEFIPLAN
Hilda Márquez Hernández – Jefatura de Recursos Humanos. Cercana al grupo de Tello y sin experiencia comprobable en gestión de personal educativo. Hasta hace unos días era el enlace administrativo en el area de la secretaría de educación. Fungía como jefa de departamento de almacén e inventario en SEDECOP
José Jaime Domínguez Piña – Dirección de Planeación, Programación y Presupuesto. Exfuncionario con historial de opacidad presupuestaria. Ex secretario de particular en SEDECOP
¿La Gobernadora Nahle estará enterada de todo esto?
Frente a este escenario, surgen preguntas fundamentales: ¿Está al tanto la gobernadora Rocío Nahle García de la magnitud de este poder fáctico dentro de la SEV?
¿Tiene conocimiento de cómo el operador Jorge Luis Fernández Bravo, escudado en su cercanía con la titular de Educación, ha tejido una red de intereses particulares por encima del interés público?
La SEV, más que nunca, requiere de transparencia, perfiles técnicos, rendición de cuentas y una verdadera vocación de servicio educativo. No puede seguir siendo la caja chica de operadores políticos ni el terreno de ambiciones personales disfrazadas de proyectos institucionales.
La transformación prometida en Veracruz no puede consolidarse si no se erradican las estructuras paralelas de corrupción.
Es momento de que la Gobernadora Nahle actúe con decisión y firmeza para cortar de raíz esta red de complicidades, antes de que el daño a la educación veracruzana sea irreparable.
Adán Augusto, el capo más visible de la relación Morena-narco 24 de julio de 2025
INFORME ROJO MUSSIO CÁRDENAS ARELLANO
Su narcopolicía fue impune
Líderes de La Barredora, el cártel que incendió Tabasco
Morena lo arropa
Andy y Monreal se esfuman
Hijo de Sandra Collins, zar de las pipas de agua
Obliga fuerza policíaca a notario a entregar al hijo a su mamá
Meister, más alcohol en el malecón
Marcado por la desgracia, al narcosenador apenas si le da para escuchar. “No estás solo, no estás solo”, grita la broza morenista. Y Adán Augusto sabe que así es. No está solo. Lo acompañan otros como él, la cúpula de Morena, los que entregan el poder al narco, la banda criminal.
No está solo pero sí desencajado, apabullado por el escándalo, por su policía estrella, Hernán Bermúdez Requena, alias Comandante H, un matón con 20 años en la delincuencia, torturador y asesino, líder de un escuadrón de la muerte, La Barredora, al que Adán Augusto López Hernández, siendo gobernador de Tabasco, hizo secretario de Seguridad.
“No estás solo”, le dicen sus correligionarios al soberbio senador, intentando deslindar al “hermano” de Andrés Manuel López Obrador del mayor episodio de narcopolítica que haya sacudido a la 4T, afanosos en maquillar el nivel de complicidad, limpiar el lodo yu la sangre, la violencia brutal de La Barredora, los muertos, los quemados, los cercenados, la explosiva extorsión.
A Adán Augusto se le vio llegar al Consejo Político Nacional de Morena desplomado, sin la magia del poder, sin aureola de victoria, sin los aires de gran señor. Llegó callado, jodido, imputado como el aberrante gobernador que sabiendo el historial de Bermúdez Requena, le entregó la seguridad de Tabasco a un cártel, y ese cártel, La Barredora, cuando entró en conflicto, se volvió brazo del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Ocho días tardó Adán Augusto en aparecer. Ocho días en silencio. Ocho días sin sus bravatas. Y cuando asomó, su rostro era un funeral.
Fueron los militares los que detonaron el escándalo. Revelaron la orden aprehensión que pesa sobre el narcopolicía, el dilecto amigo y protegido del ex gobernador, ex secretario de Gobernación y hoy líder de Morena en el Senado de la República.
A los militares les tocó llevar a Adán Augusto López Hernández al paredón. y ahí no hay Obrador que valga. La orden provino de palacio nacional. Y desató a la jauría. Y una parte de la secta atizó el fuego, augurando el fin del ex secretario de Gobernación, el hermano político de López Obrador. Y otra salió en su defensa, los que gritan “no estás solo”, los que dicen que tuvo a Hernán Bermúdez a su lado pero nunca supo que era un líder criminal. Es el síntoma de que en Morena hay implosión.
Bermúdez Requena fue señalado por el general Miguel Ángel López Martínez, comandante de la 30ª Zona Militar. Reveló que existía orden de aprehensión en su contra. Y ahí reventó Adán.
La forma es fondo. Los militares nunca hablan, menos en un programa de televisión. Y cuando lo hacen es porque la cadena de mando así lo establece. La orden tuvo que pasar por el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla. Y debió tener el aval de la presidente Claudia Sheinbaum.
El caso Adán Augusto-Bermúdez Requena es un asunto de Estado, una pincelada de narcogobierno y, paralelamente, una fractura mayor en Morena.
Al Consejo Nacional de Morena no llegó Andrés Manuel López Beltrán –Andy, el de los negocios del Peje– ni Ricardo Monreal, líder de los diputados federales del obradorismo. Saben que Adán Augusto ya es cadáver y apesta.
Así diga Luisa María Alcalde que Morena no encubre, el lodazal de Adán Augusto y La Barredora tiene tufo a huachicol a droga, a extorsión.
Hace 20 años que Hernán Bermúdez se mueve en el bajo mundo. Fue detenido por la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada de la entonces Procuraduría General, en 2006, por la tortura y asesinato del ganadero Ponciano Vázquez Lagunes, en Huimanguillo, Tabasco, y luego dejado en libertad.
Venía de las filas priistas, primero con el gobernador Manuel Gurría Ordóñez, luego con Roberto Madrazo Pintado. Fue compañero de gabinete de Adán Augusto, a la postre el notario de sus empresas familiares.
En 2018, el Ejército documentó sus ligas con grupos criminales. Ese informe pasó a manos de un grupo consultor que lo entregó a Adán Augusto López Hernández. Al verlo, el entonces gobernador de Tabasco despidió al grupo consultor y se quedó con Hernán Bermúdez. Morena tenía ya a su narcopolicía en la cúspide del poder.
En 2020, nuevos informes de inteligencia militar revelaron que el secretario de Seguridad de Tabasco operaba para La Barredora. La Secretaría de Seguridad le proporcionaba armamento, vehículos y dinero al grupo criminal. Y todo lo supo López Hernández.
En 2021, cuando Adán Augusto se convirtió en secretario de Gobernación con López Obrador, su relevo, Carlos Merino sostuvo a Bermúdez Requena por algunos meses en la Secretaría de Seguridad.
Ese año, Hernán Bermúdez se afilió a Morena. Acudía a congresos, a eventos, el narcopolicía con los colores del partido de López Obrador.
La Barredora intensificó entonces el robo de combustible, millones de barriles extraería a la postre de Dos Bocas, donde se construyó la fallida refinería Olmeca, y de la extorsión y el tráfico de droga. Y entonces Tabasco se incendió. Atacó bares, sembrando muerte. Levantó gente, cuyas cabezas aparecían en los toldos y cofres de automóviles.
En 2022, la prensa crítica documentó la historia negra del narcopolicía. Hizo públicos detalles y episodios violando la ley, operando para La Barredora, el escuadrón de la muerte con el que se deshacían de células delictivas rivales.
Adán Augusto siempre supo que Hernán Bermúdez Requena era un criminal. Y lo encubrió. Fue su cómplice. Lo dejó correr.
Nada lo exime hoy. Su narcogobierno es el reflejo del narcopoder morenista, el espejo del crimen organizado cobijado en las instituciones y sus capos militando en Morena.
Adán Augusto arde en el infierno del escándalo. Su caída no la atenúan las porras del Consejo Nacional de Morena, los gritos de “no estás solo”, ni las maromas de Luisa María Alcalde para exculparlo, ni las piruetas del senador Fernández Noroña alegando que La Barredora nadie la conocía y que hoy se magnifica artificialmente su poder.
La suerte del “hermano político” de Andrés Manuel está echada. Y la de Morena igual. Es un narcopartido, en un narcogobierno, con un narcopolicía que hasta se volvió militante.
Sheinbaum, que fue ninguneada por Adán Augusto a menudo saboteada, lo lanza a los leones, intentando atenuar los daños, sabiendo que su gobierno también se embarró dando contratos a las empresas de familiares del Comandante H.
El caos asoma ya. Mientras la cúpula obradorista intenta contener el escándalo, las tribus morenistas festejan y otras se regodean viendo cómo pierde el paraíso el narcosenador.
La implosión ya comenzó.
METADATO
Jugoso negocio tener a cargo 10 pipas de agua; es el botín del hijo de Sandra Collins. Erick Edmundo Ayuso Collins regentea lo que se haga con ellas. Dos son propiedad de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos; otras dos las “recomendó” el alcalde Amado Cruz Malpica; el resto, contratistas locales. Por cada pipa, CMAS paga entre 80 y 100 mil pesos mensuales de renta. El operador de la pipa, el diesel y los servicios de la unidad, se incluyen en el contrato. Pero lo que se haga con el agua que se envía a colonias y sectores con desabasto, es asunto del joven Ayuso Collins. “Los piperos le pasan una cáscara”, cuenta un insider morenista. Las pipas son cargadas en las llenaderas de CMAS, en la avenida Revolución, y en la Noria de la colonia Santa Isabel. Un jugosísimo negocio dada la carencia de agua, que en unos días se agudizará por la temporada de estiaje o si se le ocurre a los tatahuis cerrar las válvulas de la presa Yuribia. Todo ocurre en las santísimas narices de la directora, Hildeliza Díaz Calafel, que ve pero hace como que no ve. Sandra Collins Coronel, la regidora, ex priista, del grupo político de Gonzalo Guízar Valladares y coordinadora de campaña del candidato de Morena a la alcaldía de Coatzacoalcos, pujó duro para insertar a su hijo Erick en la planilla guinda. Pretendía que fuera regidor. O sea, heredarle el cargo como si fuera franquicia familiar. No pudo. Ahora se espera que Pedro Miguel Rosaldo García lo convierta en funcionario de alto nivel, una vez que sea alcalde. A los priistas y ex priistas lo que pidan. A menos que rasque en CMAS y se lleve una sorpresa fenomenal… Con operativo policíaco, el notario público Alejandro “D” tuvo que entregar al hijo a su mamá. Vinculado a proceso por violencia intrafamiliar, señalado de haberle mentido a la Fiscalía de Veracruz acusando a su ex pareja sentimental de robo de su patente de notario y de un anillo de compromiso que él mismo obsequió, el truhán se había venido valiendo de tretas para retener a su lado al menor. Indebidamente, la jueza María Alicia Caram Castro concedió que el hijo permaneciera a su lado pese a estar vinculado a proceso. Indebidamente y por complicidad, el secretario de Gobierno y conserje mayor de palacio, Ricardo Ahued Bardahuil, no lo ha separado del cargo mientras dura el proceso pese a que la Ley del Notariado así lo establece. Indebidamente y por colusión, la fiscal Verónica Hernández Giadáns, notaria también, ha permanecido pasiva, omisa, sin solicitar separarlo de la notaría que tiene su sede en Chinameca aunque Alejandro “D” reside en Coatzacoalcos. Evadió la ley cuanto pudo hasta el jueves 17 cuando mediante un operativo policíaco tuvo que entregar al menor a su madre, Maquis “N”. Por meses, el notario de marras impidió que tuvieran la convivencia de ley. Alejandro “D” vivirá otro infierno cuando las damas que usan las joyas de su ex sean acusadas del delito de robo; evidencia gráfica hay. Y un infierno más cuando enfrente el intento de homicidio al intentar arrojar a su ex desde un balcón cuando residían en la Ciudad de México. Y entonces el notario arderá… Más alcohol en el malecón. El nuevo antro, Meister, llega a saciar la sed de los proclives al trago. Se ubica en los dominios de Pepe Chagra, que sólo renta el local, lo que antes fuera el salón Cha-Sa, por años olvidado y luego, ya siendo regidor en los tiempos de Joaquín Caballero Rosiñol, pudo remodelar, darle dimensión, un par de pisos, terraza, lo mejor para quien deseara realizar eventos. Meister anuncia cubetazos a 150 pesos y alcohol a discreción. A la par, Amado Cruz Malpica aprieta a los remolques que ofrecen bebidas alcohólicas. El que pueda pagar el permiso, se queda; el que no, se va del malecón. Y hay quienes evidencian que ya tenían arreglo con los inspectores de alcoholes hasta que les subieron la cuota oficial…
Adán Augusto, el capo más visible de la relación Morena-narco 24 de julio de 2025
Por:
INFORME ROJO MUSSIO CÁRDENAS ARELLANO
Su narcopolicía fue impune
Líderes de La Barredora, el cártel que incendió Tabasco
Morena lo arropa
Andy y Monreal se esfuman
Hijo de Sandra Collins, zar de las pipas de agua
Obliga fuerza policíaca a notario a entregar al hijo a su mamá
Meister, más alcohol en el malecón
Marcado por la desgracia, al narcosenador apenas si le da para escuchar. “No estás solo, no estás solo”, grita la broza morenista. Y Adán Augusto sabe que así es. No está solo. Lo acompañan otros como él, la cúpula de Morena, los que entregan el poder al narco, la banda criminal.
No está solo pero sí desencajado, apabullado por el escándalo, por su policía estrella, Hernán Bermúdez Requena, alias Comandante H, un matón con 20 años en la delincuencia, torturador y asesino, líder de un escuadrón de la muerte, La Barredora, al que Adán Augusto López Hernández, siendo gobernador de Tabasco, hizo secretario de Seguridad.
“No estás solo”, le dicen sus correligionarios al soberbio senador, intentando deslindar al “hermano” de Andrés Manuel López Obrador del mayor episodio de narcopolítica que haya sacudido a la 4T, afanosos en maquillar el nivel de complicidad, limpiar el lodo yu la sangre, la violencia brutal de La Barredora, los muertos, los quemados, los cercenados, la explosiva extorsión.
A Adán Augusto se le vio llegar al Consejo Político Nacional de Morena desplomado, sin la magia del poder, sin aureola de victoria, sin los aires de gran señor. Llegó callado, jodido, imputado como el aberrante gobernador que sabiendo el historial de Bermúdez Requena, le entregó la seguridad de Tabasco a un cártel, y ese cártel, La Barredora, cuando entró en conflicto, se volvió brazo del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Ocho días tardó Adán Augusto en aparecer. Ocho días en silencio. Ocho días sin sus bravatas. Y cuando asomó, su rostro era un funeral.
Fueron los militares los que detonaron el escándalo. Revelaron la orden aprehensión que pesa sobre el narcopolicía, el dilecto amigo y protegido del ex gobernador, ex secretario de Gobernación y hoy líder de Morena en el Senado de la República.
A los militares les tocó llevar a Adán Augusto López Hernández al paredón. y ahí no hay Obrador que valga. La orden provino de palacio nacional. Y desató a la jauría. Y una parte de la secta atizó el fuego, augurando el fin del ex secretario de Gobernación, el hermano político de López Obrador. Y otra salió en su defensa, los que gritan “no estás solo”, los que dicen que tuvo a Hernán Bermúdez a su lado pero nunca supo que era un líder criminal. Es el síntoma de que en Morena hay implosión.
Bermúdez Requena fue señalado por el general Miguel Ángel López Martínez, comandante de la 30ª Zona Militar. Reveló que existía orden de aprehensión en su contra. Y ahí reventó Adán.
La forma es fondo. Los militares nunca hablan, menos en un programa de televisión. Y cuando lo hacen es porque la cadena de mando así lo establece. La orden tuvo que pasar por el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla. Y debió tener el aval de la presidente Claudia Sheinbaum.
El caso Adán Augusto-Bermúdez Requena es un asunto de Estado, una pincelada de narcogobierno y, paralelamente, una fractura mayor en Morena.
Al Consejo Nacional de Morena no llegó Andrés Manuel López Beltrán –Andy, el de los negocios del Peje– ni Ricardo Monreal, líder de los diputados federales del obradorismo. Saben que Adán Augusto ya es cadáver y apesta.
Así diga Luisa María Alcalde que Morena no encubre, el lodazal de Adán Augusto y La Barredora tiene tufo a huachicol a droga, a extorsión.
Hace 20 años que Hernán Bermúdez se mueve en el bajo mundo. Fue detenido por la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada de la entonces Procuraduría General, en 2006, por la tortura y asesinato del ganadero Ponciano Vázquez Lagunes, en Huimanguillo, Tabasco, y luego dejado en libertad.
Venía de las filas priistas, primero con el gobernador Manuel Gurría Ordóñez, luego con Roberto Madrazo Pintado. Fue compañero de gabinete de Adán Augusto, a la postre el notario de sus empresas familiares.
En 2018, el Ejército documentó sus ligas con grupos criminales. Ese informe pasó a manos de un grupo consultor que lo entregó a Adán Augusto López Hernández. Al verlo, el entonces gobernador de Tabasco despidió al grupo consultor y se quedó con Hernán Bermúdez. Morena tenía ya a su narcopolicía en la cúspide del poder.
En 2020, nuevos informes de inteligencia militar revelaron que el secretario de Seguridad de Tabasco operaba para La Barredora. La Secretaría de Seguridad le proporcionaba armamento, vehículos y dinero al grupo criminal. Y todo lo supo López Hernández.
En 2021, cuando Adán Augusto se convirtió en secretario de Gobernación con López Obrador, su relevo, Carlos Merino sostuvo a Bermúdez Requena por algunos meses en la Secretaría de Seguridad.
Ese año, Hernán Bermúdez se afilió a Morena. Acudía a congresos, a eventos, el narcopolicía con los colores del partido de López Obrador.
La Barredora intensificó entonces el robo de combustible, millones de barriles extraería a la postre de Dos Bocas, donde se construyó la fallida refinería Olmeca, y de la extorsión y el tráfico de droga. Y entonces Tabasco se incendió. Atacó bares, sembrando muerte. Levantó gente, cuyas cabezas aparecían en los toldos y cofres de automóviles.
En 2022, la prensa crítica documentó la historia negra del narcopolicía. Hizo públicos detalles y episodios violando la ley, operando para La Barredora, el escuadrón de la muerte con el que se deshacían de células delictivas rivales.
Adán Augusto siempre supo que Hernán Bermúdez Requena era un criminal. Y lo encubrió. Fue su cómplice. Lo dejó correr.
Nada lo exime hoy. Su narcogobierno es el reflejo del narcopoder morenista, el espejo del crimen organizado cobijado en las instituciones y sus capos militando en Morena.
Adán Augusto arde en el infierno del escándalo. Su caída no la atenúan las porras del Consejo Nacional de Morena, los gritos de “no estás solo”, ni las maromas de Luisa María Alcalde para exculparlo, ni las piruetas del senador Fernández Noroña alegando que La Barredora nadie la conocía y que hoy se magnifica artificialmente su poder.
La suerte del “hermano político” de Andrés Manuel está echada. Y la de Morena igual. Es un narcopartido, en un narcogobierno, con un narcopolicía que hasta se volvió militante.
Sheinbaum, que fue ninguneada por Adán Augusto a menudo saboteada, lo lanza a los leones, intentando atenuar los daños, sabiendo que su gobierno también se embarró dando contratos a las empresas de familiares del Comandante H.
El caos asoma ya. Mientras la cúpula obradorista intenta contener el escándalo, las tribus morenistas festejan y otras se regodean viendo cómo pierde el paraíso el narcosenador.
La implosión ya comenzó.
METADATO
Jugoso negocio tener a cargo 10 pipas de agua; es el botín del hijo de Sandra Collins. Erick Edmundo Ayuso Collins regentea lo que se haga con ellas. Dos son propiedad de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos; otras dos las “recomendó” el alcalde Amado Cruz Malpica; el resto, contratistas locales. Por cada pipa, CMAS paga entre 80 y 100 mil pesos mensuales de renta. El operador de la pipa, el diesel y los servicios de la unidad, se incluyen en el contrato. Pero lo que se haga con el agua que se envía a colonias y sectores con desabasto, es asunto del joven Ayuso Collins. “Los piperos le pasan una cáscara”, cuenta un insider morenista. Las pipas son cargadas en las llenaderas de CMAS, en la avenida Revolución, y en la Noria de la colonia Santa Isabel. Un jugosísimo negocio dada la carencia de agua, que en unos días se agudizará por la temporada de estiaje o si se le ocurre a los tatahuis cerrar las válvulas de la presa Yuribia. Todo ocurre en las santísimas narices de la directora, Hildeliza Díaz Calafel, que ve pero hace como que no ve. Sandra Collins Coronel, la regidora, ex priista, del grupo político de Gonzalo Guízar Valladares y coordinadora de campaña del candidato de Morena a la alcaldía de Coatzacoalcos, pujó duro para insertar a su hijo Erick en la planilla guinda. Pretendía que fuera regidor. O sea, heredarle el cargo como si fuera franquicia familiar. No pudo. Ahora se espera que Pedro Miguel Rosaldo García lo convierta en funcionario de alto nivel, una vez que sea alcalde. A los priistas y ex priistas lo que pidan. A menos que rasque en CMAS y se lleve una sorpresa fenomenal… Con operativo policíaco, el notario público Alejandro “D” tuvo que entregar al hijo a su mamá. Vinculado a proceso por violencia intrafamiliar, señalado de haberle mentido a la Fiscalía de Veracruz acusando a su ex pareja sentimental de robo de su patente de notario y de un anillo de compromiso que él mismo obsequió, el truhán se había venido valiendo de tretas para retener a su lado al menor. Indebidamente, la jueza María Alicia Caram Castro concedió que el hijo permaneciera a su lado pese a estar vinculado a proceso. Indebidamente y por complicidad, el secretario de Gobierno y conserje mayor de palacio, Ricardo Ahued Bardahuil, no lo ha separado del cargo mientras dura el proceso pese a que la Ley del Notariado así lo establece. Indebidamente y por colusión, la fiscal Verónica Hernández Giadáns, notaria también, ha permanecido pasiva, omisa, sin solicitar separarlo de la notaría que tiene su sede en Chinameca aunque Alejandro “D” reside en Coatzacoalcos. Evadió la ley cuanto pudo hasta el jueves 17 cuando mediante un operativo policíaco tuvo que entregar al menor a su madre, Maquis “N”. Por meses, el notario de marras impidió que tuvieran la convivencia de ley. Alejandro “D” vivirá otro infierno cuando las damas que usan las joyas de su ex sean acusadas del delito de robo; evidencia gráfica hay. Y un infierno más cuando enfrente el intento de homicidio al intentar arrojar a su ex desde un balcón cuando residían en la Ciudad de México. Y entonces el notario arderá… Más alcohol en el malecón. El nuevo antro, Meister, llega a saciar la sed de los proclives al trago. Se ubica en los dominios de Pepe Chagra, que sólo renta el local, lo que antes fuera el salón Cha-Sa, por años olvidado y luego, ya siendo regidor en los tiempos de Joaquín Caballero Rosiñol, pudo remodelar, darle dimensión, un par de pisos, terraza, lo mejor para quien deseara realizar eventos. Meister anuncia cubetazos a 150 pesos y alcohol a discreción. A la par, Amado Cruz Malpica aprieta a los remolques que ofrecen bebidas alcohólicas. El que pueda pagar el permiso, se queda; el que no, se va del malecón. Y hay quienes evidencian que ya tenían arreglo con los inspectores de alcoholes hasta que les subieron la cuota oficial…